Lo que sucedió con Filipinas, Tailandia y Malasia en c. 1975 y c. 1990?

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¿Alguien puede decirme qué pasó en 1973 y 1988? Gracias.


Aquí hay una mejor versión del gráfico (haga clic para ampliar).

Como puede ver, sigue la primera caída, y puede explicarse muy bien por la crisis del petróleo de 1973-4, como comentó @sempaiscuba. El segundo período que destacó, sin embargo, en realidad tocó fondo solo en 1991, cuatro años después la caída del mercado de valores de 1987. El índice Hang-Seng para el mercado de valores de Hong Kong, donde comenzó el Lunes Negro, en realidad había vuelto a su valor anterior al colapso en 1991.

Más que la caída del mercado de valores, la recesión de principios de la década de 1990 en Filipinas se debió en realidad a una combinación de debilidad macroeconómica a largo plazo, desastres naturales, el impacto del precio del petróleo y la recesión económica mundial general.

Comenzando por primera vez en 1989, una sequía golpeó duramente al sector agrícola, en ese momento casi 1/4 de la economía de Filipinas. A continuación, las islas sufrieron los desastres gemelos del terremoto de Luzhon y el tifón Ruping. Juntos mataron a más de dos mil personas e infligieron miles de millones en daños. Luego, el monte Pinatubo hizo erupción, matando a casi otros 1000 filipinos. Una vez más, la agricultura fue devastada por millones en daños, ya que cientos de miles de acres de cultivos fueron arrasados ​​junto con casi un millón de cabezas de ganado.

Además de la serie de eventos desafortunados, la economía global entró en una recesión debido a un impacto en el precio del petróleo inducido por la Guerra del Golfo. La debilidad de la economía de Filipinas pasó a primer plano bajo estas presiones. Observe cómo, si bien a Tailandia e Indonesia les fue bien, la economía filipina se derrumbó a mediados de la década de 1980. El dictador Ferdinand Marcos, que estuvo en el poder hasta la década de 1980, dejó una enorme deuda: más de 60.000 millones de dólares. La inflación y el desempleo estaban muy por encima del 10%.

El efecto acumulativo de todo esto es que la economía filipina perdió $ 3 mil millones en 1990 y 1991, lo que representa aproximadamente el 5% del Producto Nacional Bruto en ese momento. De ahí la caída repentina que ve en las tablas de crecimiento del PIB.

Fuente:

  • Rantucci, Giovanni. "El daño a la economía de Filipinas". Desastres geológicos en Filipinas. Dipartimento per l'informazione e l'editoria: Roma (1990).
  • Bucog, Oscar R. "La política económica filipina en las décadas de 1980 y 1990: una evaluación". Trimestral filipino de cultura y sociedad 32.3/4 (2004): 203-229.

1953 - Camboya gana su independencia de Francia. Bajo el rey Sihanouk, se convierte en el Reino de Camboya.

1955 - Sihanouk abdica para seguir una carrera política. Su padre se convierte en rey y Sihanouk se convierte en primer ministro.

1960 - Muere el padre de Sihanouk & # x27. Sihanouk se convierte en jefe de estado.

1965 - Sihanouk rompe relaciones con Estados Unidos y permite que las guerrillas norvietnamitas establezcan bases en Camboya en cumplimiento de su campaña contra el gobierno respaldado por Estados Unidos en Vietnam del Sur.

1969 - Estados Unidos inicia una campaña secreta de bombardeos contra las fuerzas norvietnamitas en suelo camboyano.

1970 - El primer ministro Lon Nol derroca a Sihanouk en un golpe. Proclama la República Khmer y envía al ejército a luchar contra los norvietnamitas en Camboya. Sihanouk, exiliado en China, forma un movimiento guerrillero. En los próximos años, el ejército camboyano pierde territorio frente a las guerrillas norvietnamitas y comunistas de los jemeres rojos.


Gente

La gente étnicamente diversa de Filipinas colectivamente se llama filipinos. Los antepasados ​​de la gran mayoría de la población eran de ascendencia malaya y procedían del continente del sudeste asiático, así como de lo que hoy es Indonesia. La sociedad filipina contemporánea consta de casi 100 grupos étnicos cultural y lingüísticamente distintos. De estos, los más grandes son el tagalo de Luzón y el cebuano de las islas Visayan, cada uno de los cuales constituye aproximadamente una quinta parte de la población total del país. Otros grupos prominentes incluyen el Ilocano del norte de Luzón y el Hiligaynon (Ilongo) de las islas Visayan de Panay y Negros, que comprenden aproximadamente una décima parte de la población cada uno. El Waray-Waray de las islas de Samar y Leyte en las Visayas y el Bicol (Bikol) de la península de Bicol juntos representan otra décima parte. Los mestizos filipinos y los kapampangans (Pampango) del centro-sur de Luzón constituyen cada uno una pequeña proporción de la población.

Muchos grupos más pequeños de pueblos indígenas e inmigrantes representan el resto de la población de Filipinas. Los habitantes aborígenes de las islas eran los Negritos, término que se refiere colectivamente a numerosos pueblos de piel oscura y baja estatura, entre ellos los Aeta, Ita, Agta y otros. Esas comunidades constituyen ahora solo un pequeño porcentaje de la población total. A partir del siglo X, los contactos con China dieron como resultado un grupo de ascendencia mixta filipino-china, que también representa una minoría de la población. Un pequeño número de ciudadanos chinos residentes, emigrantes del subcontinente indio, ciudadanos estadounidenses y españoles se suman a la diversidad étnica y cultural de la población.


Relaciones de Estados Unidos con Filipinas

Estados Unidos estableció relaciones diplomáticas con Filipinas en 1946.

Las relaciones entre Estados Unidos y Filipinas se basan en fuertes vínculos históricos y culturales y un compromiso compartido con la democracia y los derechos humanos. El Tratado de Defensa Mutua entre Estados Unidos y Filipinas de 1951 proporciona una base sólida para nuestra sólida asociación de seguridad, que comenzó durante la Segunda Guerra Mundial. Los fuertes lazos de pueblo a pueblo y la cooperación económica brindan vías adicionales para involucrarse en una variedad de asuntos bilaterales, regionales y globales. El Diálogo Estratégico Bilateral entre Estados Unidos y Filipinas es el foro anual para la planificación futura en todo el espectro de nuestra relación. Hay más de cuatro millones de ciudadanos estadounidenses de ascendencia filipina en Estados Unidos y más de 350.000 ciudadanos estadounidenses en Filipinas, incluido un gran número de veteranos estadounidenses. Se estima que 650.000 ciudadanos estadounidenses visitan Filipinas cada año. Existen muchos programas de persona a persona entre los Estados Unidos y las Filipinas, incluido el programa Fulbright de ejecución continua más largo del mundo, el Programa de Liderazgo para Visitantes Internacionales y el Programa de Intercambio y Estudio de Jóvenes de Kenney-Lugar.

Manila es el hogar de la única oficina regional de la Administración de Veteranos fuera de los Estados Unidos, y el cementerio estadounidense de Manila es el cementerio militar estadounidense más grande fuera de los Estados Unidos.

Asistencia de Estados Unidos a Filipinas

Los objetivos del gobierno de los EE. UU. En Filipinas son fortalecer la gobernanza democrática y apoyar los esfuerzos del gobierno filipino para promover el desarrollo inclusivo y contribuir a la seguridad y la cooperación para el desarrollo en el Indo-Pacífico. La asistencia de Estados Unidos a Filipinas fomenta un crecimiento económico de base amplia mejora la salud y la educación de los filipinos promueve la paz y la seguridad promueve los valores democráticos, la buena gobernanza y los derechos humanos y fortalece las asociaciones regionales y globales Departamento de Estado, Departamento de Defensa y la Agencia de EE. UU. Los programas para el Desarrollo Internacional (USAID) en áreas de Mindanao afectadas por conflictos tienen como objetivo crear una base sostenible para la paz y la estabilidad en áreas en riesgo de terrorismo y extremismo violento. La asistencia de los Estados Unidos busca intensificar la cooperación a través de un enfoque de gobierno integral que apoye un Indo-Pacífico libre y abierto. Estados Unidos ha tenido un programa del Cuerpo de Paz en Filipinas durante más de 50 años.

Durante la última década, la ayuda en casos de desastre y la recuperación también se han convertido en un área de asistencia cada vez más importante para Filipinas. Los Estados Unidos han proporcionado hasta la fecha más de 143 millones de dólares en asistencia al pueblo de Filipinas en los esfuerzos de socorro y recuperación después de que el tifón Haiyan / Yolanda devastó el país en 2013. Estados Unidos sigue apoyando los esfuerzos de reconstrucción a largo plazo y ha asignó más de $ 60 millones para apoyar la asistencia humanitaria en curso y la financiación de estabilización en respuesta al asedio de Marawi.

Relaciones económicas bilaterales

Los Estados Unidos y las Filipinas tienen una fuerte relación comercial y de inversión, con más de $ 27 mil millones en bienes y servicios comercializados (2086). Estados Unidos es uno de los mayores inversores extranjeros en Filipinas y es el tercer socio comercial de Filipinas.

Las importaciones clave de Filipinas son dispositivos semiconductores y periféricos de computadora, partes de automóviles, maquinaria eléctrica, textiles y prendas de vestir, trigo y alimentos para animales, aceite de coco y servicios de subcontratación de procesos comerciales y tecnología de la información. Las exportaciones estadounidenses clave a Filipinas son productos agrícolas, maquinaria, cereales, materias primas y semielaborados para la fabricación de semiconductores, productos electrónicos y equipos de transporte. Los dos países tienen un Acuerdo Marco de Comercio e Inversión bilateral, firmado en 1989, y un tratado fiscal. Hay más de 600 miembros en el capítulo filipino de la Cámara de Comercio Estadounidense, que tiene alcance nacional.

Filipinas & # 8217s Membresía en organizaciones internacionales

Filipinas y Estados Unidos pertenecen a muchas de las mismas organizaciones internacionales, incluidas las Naciones Unidas, el Foro Regional de la ASEAN, el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio. Filipinas también es un observador de la Organización de Estados Americanos. Filipinas se desempeñó como presidente y anfitrión de la ASEAN en 2017.

Representación bilateral

Los principales funcionarios de la embajada están incluidos en la lista de funcionarios clave del Departamento y # 8217.

Filipinas tiene una embajada en los Estados Unidos en 1600 Massachusetts Avenue NW, Washington, DC 20036 (tel. 202-467-9300).

Más información sobre Filipinas está disponible en el Departamento de Estado y otras fuentes, algunas de las cuales se enumeran aquí:


Camboya tiene un área de 181,040 kilómetros cuadrados o 69,900 millas cuadradas.

Limita con Tailandia al oeste y al norte, Laos al norte y Vietnam al este y al sur. Camboya también tiene una costa de 443 kilómetros (275 millas) en el Golfo de Tailandia.

El punto más alto de Camboya es Phnum Aoral, a 1.810 metros (5.938 pies). El punto más bajo es la costa del Golfo de Tailandia, al nivel del mar.

El centro-oeste de Camboya está dominado por Tonle Sap, un gran lago. Durante la estación seca, su área es de aproximadamente 2.700 kilómetros cuadrados (1.042 millas cuadradas), pero durante la temporada de monzones, aumenta a 16.000 kilómetros cuadrados (6.177 millas cuadradas).


Lo que sucedió con Filipinas, Tailandia y Malasia en c. 1975 y c. 1990? - Historia

UNA SOLUCIÓN COMPROMETIDA PARA EL SUR DE VIET-NAM

Una guerra perdida: los vietnamitas del sur están perdiendo la guerra ante el Viet Cong. Nadie puede asegurarles que podemos vencer al Viet Cong o incluso forzarlos [Página 107] a la mesa de conferencias en nuestros términos, sin importar cuántos cientos de miles de soldados blancos extranjeros (estadounidenses) despleguemos.

Nadie ha demostrado que una fuerza de tierra blanca de cualquier tamaño pueda ganar una guerra de guerrillas, que es al mismo tiempo una guerra civil entre asiáticos, en un terreno selvático en medio de una población que se niega a cooperar con las fuerzas blancas (y el SVN ) y, por lo tanto, proporciona una gran ventaja de inteligencia al otro lado. Tres incidentes recientes ilustran vívidamente este punto: (a) El ataque furtivo a la Base Aérea de Danang que implicó la penetración de un perímetro de defensa custodiado por 9.000 infantes de marina. Esta incursión fue posible solo gracias a la cooperación de los habitantes locales. (b) La incursión del B-52 que no alcanzó al Viet Cong que obviamente había sido avisado. (c) La misión de búsqueda y destrucción de la 173ª Brigada Aerotransportada que pasó tres días buscando el Viet Cong, sufrió 23 bajas y nunca se puso en contacto con el enemigo que obviamente había recibido noticias anticipadas de su asignación.

La pregunta para decidir: ¿Deberíamos limitar nuestras responsabilidades en Vietnam del Sur y tratar de encontrar una salida con costos mínimos a largo plazo?

La alternativa, sin importar lo que queramos que sea, es casi con certeza una guerra prolongada que implique un compromiso indefinido de las fuerzas estadounidenses, el aumento de bajas estadounidenses, ninguna garantía de una solución satisfactoria y un grave peligro de escalada al final de El camino.

Necesidad de una decisión ahora: Mientras nuestras fuerzas se limiten a asesorar y ayudar a los vietnamitas del sur, la lucha seguirá siendo una guerra civil entre los pueblos asiáticos. Una vez que despleguemos un número sustancial de tropas en combate, se convertirá en una guerra entre los Estados Unidos y una gran parte de la población de Vietnam del Sur, organizada y dirigida desde Vietnam del Norte y respaldada por los recursos tanto de Moscú como de Peiping.

La decisión que enfrenta ahora, por lo tanto, es crucial. Una vez que un gran número de tropas estadounidenses se comprometan en el combate directo, comenzarán a sufrir grandes bajas en una guerra en la que están mal equipados para luchar en un campo no cooperativo, si no francamente hostil.

Una vez que suframos grandes bajas, habremos iniciado un proceso casi irreversible. Nuestra participación será tan grande que no podremos, sin la humillación nacional, detenernos antes de lograr nuestros objetivos completos. De las dos posibilidades, creo que la humillación sería más probable que el logro de nuestros objetivos, incluso después de haber pagado costos terribles.

  • A. Programa militar (1) Completa todos los despliegues ya anunciados (15 batallones) pero decide no ir más allá del total de 72.000 hombres representados por esta cifra. (2) Restringir el papel de combate de las fuerzas estadounidenses al anuncio del 9 de junio, 2 dejando claro al general Westmoreland que este anuncio debe interpretarse estrictamente. (3) Continúe bombardeando en el norte pero evite el área de Hanoi-Haiphong y cualquier objetivo más cercano a la frontera con China que los ya atacados.
  • B. Programa político (1) En todos los enfoques políticos hasta ahora, hemos sido prisioneros de cualquier gobierno de Vietnam del Sur que estuvo momentáneamente en el poder. Si alguna vez vamos a avanzar hacia un acuerdo, probablemente será porque el gobierno de Vietnam del Sur nos quita la alfombra y hace su propio trato o porque avanzamos silenciosamente sin un acuerdo previo con Saigón. (2) Hasta ahora no hemos dado a la otra parte una razón para creer que existe flexibilidad en nuestro enfoque de negociación. Y la otra parte no ha estado dispuesta a aceptar lo que en sus términos es una capitulación completa. (3) Ha llegado el momento de iniciar algunas reflexiones diplomáticas serias, buscando una solución basada en alguna aplicación del principio de autodeterminación. (4) Recomendaría acercarse a Hanoi en lugar de a cualquiera de las otras partes probables (el Frente de Liberación Nacional, Moscú o Peiping). Hanoi es el único que ha mostrado algún interés en la discusión. Peiping se ha opuesto rígidamente. Moscú ha recomendado que negociemos con Hanoi. El Frente de Liberación Nacional ha guardado silencio. (5) Hay varios canales para los norvietnamitas, pero creo que el mejor es a través de su representante en París, Mai Van Bo. Las primeras sondas con Bo deben dirigirse a una discusión tanto de los cuatro puntos que hemos presentado como de los cuatro puntos presentados por Hanoi como base para la negociación. Podemos aceptar todos los cuatro puntos de Hanoi, excepto uno, y es de esperar que podamos llegar a un acuerdo sobre algunas reglas básicas para una negociación seria, incluida la ausencia de condiciones previas. (6) Si las sondas iniciales conducen a más conversaciones exploratorias secretas, podemos inyectar el concepto de autodeterminación que permitiría al Viet Cong alguna esperanza de lograr algunos de sus objetivos políticos a través de elecciones locales o algún otro dispositivo. (7) El contacto de nuestro lado debe manejarse a través de un recorte no gubernamental (posiblemente un periodista confiable que pueda ser repudiado). (8) Si se pueden lograr avances a este nivel, se pueden sentar las bases para una conferencia multinacional. . En algún momento, obviamente, el gobierno de Vietnam del Sur tendrá que participar, pero pospondría este paso hasta después de un sentimiento sustancial fuera de Hanoi. (9) Antes de pasar a una conferencia formal, debemos estar preparados para acordar que una vez que se inicie la conferencia (a) Estados Unidos dejará de bombardear el norte, (b) los vietnamitas del sur no iniciarán operaciones ofensivas en el sur. y (c) la DRV detendrá el terrorismo y otros actos agresivos en el Sur. (10) Las negociaciones en la conferencia deben tener como objetivo incorporar nuestro entendimiento con Hanoi en la forma de un acuerdo multinacional garantizado por los Estados Unidos, la Unión Soviética y posiblemente otras partes, y proporcionar un mecanismo internacional para supervisar su ejecución.

Adjunto A 3

PROBABLES REACCIONES A LA REDUCCIÓN DE NUESTRAS PÉRDIDAS EN EL SUR DE VIET-NAM

  • En primer lugar, el efecto local de nuestra acción en las naciones del sudeste asiático o sus alrededores.
  • En segundo lugar, el efecto de nuestra acción sobre la credibilidad de nuestros compromisos en todo el mundo.
  • En tercer lugar, el efecto sobre nuestra posición de liderazgo mundial.

A. Efecto en las naciones del sudeste asiático o sus alrededores

Las reacciones de los asiáticos libres a un acuerdo de compromiso en Vietnam del Sur serían muy parroquiales, y cada país interpretaría el evento principalmente en términos de (a) su propio interés inmediato, (b) su sentido de vulnerabilidad a la invasión o insurgencia comunista, y ( c) su confianza en la integridad de nuestro compromiso con su propia seguridad basada en evidencias distintas a las aportadas por nuestras acciones en SVN.

Dentro de este marco, surgen las siguientes agrupaciones: 1. La República de China y Tailandia, firmes aliados cuya preferencia por las acciones extremas de Estados Unidos, incluido el riesgo de guerra con la China comunista, los distingue de todas las demás naciones asiáticas 2. La República de Corea y Filipinas, aliados igualmente acérrimos cuyo apoyo a las acciones estadounidenses enérgicas, salvo una guerra con la China comunista, haría de la tranquilidad posterior al asentamiento una necesidad urgente de Estados Unidos. 3. Japón, un aliado que preferiría la sabiduría al valor en un área alejada de sus propios intereses donde la escalada podría involucrar a sus vecinos chinos o rusos, o ambos 4. Laos, un amistoso neutral que depende de una fuerte garantía de apoyo entre Tailandia y Estados Unidos frente a las crecientes presiones entre vietnamitas y pathet laosianos 5. Birmania y Camboya, neutrales sospechosos cuyo miedo a antagonizar a la China comunista aumentaría su inclinación hacia Pekín en la convicción de que la presencia de Estados Unidos no durará mucho en el sudeste asiático e Indonesia, cuyo matrimonio oportunista de convenciones. La amistad tanto con Hanoi como con Pekín lo llevaría más lejos en su agresión encubierta contra Malasia, convencido de que el “imperialismo extranjero” es una entidad que se desvanece rápidamente en la región.

De estas reacciones variadas, la importancia crítica de Japón y Tailandia requiere un examen más detallado.

Según nuestra Embajada, la opinión pública japonesa es en gran parte poco receptiva a nuestra interpretación de la situación en Vietnam. Muchos, si no la mayoría de los japoneses, consideran que Estados Unidos se está esforzando por apuntalar a un gobierno tambaleante que carece del apoyo indígena adecuado. Los medios públicos enfatizan los aspectos de guerra civil de la lucha, describen la resistencia de Hanoi como determinada y justificada, y cuestionan nuestro juicio sobre los peligros de una eventual guerra con la China comunista.

El gobierno como tal apoya nuestra postura firme en Vietnam, pero se detiene ante la idea de una guerra entre Estados Unidos y China. El liderazgo gubernamental puede, en gran medida, influir en la reacción del público en Japón. La cooperación del gobierno, por lo tanto, sería esencial para señalar los siguientes puntos al pueblo japonés: (1) el apoyo de EE. UU. Se brindó en su totalidad, como lo demuestran nuestras bajas, nuestros gastos y nuestra asunción de riesgos y (2) el historial de EE. UU. en Corea muestra la credibilidad de nuestro compromiso en lo que respecta a Japón.

Los compromisos de Tailandia con las luchas en Laos y Vietnam del Sur se basan en una evaluación cuidadosa de la amenaza regional a la seguridad de Tailandia. Los tailandeses confían en que pueden contener cualquier amenaza de Indochina solo. Sin embargo, saben que no pueden resistir el enorme poder de la China comunista sin ayuda extranjera.

Lamentablemente, la visión tailandesa de la guerra se ha equivocado gravemente en aspectos fundamentales. Creen que el poder estadounidense puede hacer cualquier cosa, tanto militarmente como en términos de apuntalar un régimen de Saigón. Ahora asumen que realmente podríamos tomar el control en Saigón y ganar la guerra si sentimos que teníamos que hacerlo. Si no lo hiciéramos, los tailandeses lo verían inicialmente como un fracaso de la voluntad estadounidense.

Sin embargo, el tiempo está de nuestro lado, siempre que lo empleemos con eficacia. Tailandia es una nación independiente con una larga historia nacional y, a diferencia de Vietnam del Sur, una aguda conciencia nacional. Tiene pocos comunistas domésticos y nada de la inestabilidad que asola a sus vecinos, Birmania y Malasia. Su única zona de peligro, en el noreste, está bien controlada en lo que respecta a las medidas preventivas contra la insurgencia. Asegurar el valle del Mekong será fundamental en cualquier solución a largo plazo, ya sea mediante la partición de Laos, con las fuerzas tailandesas y estadounidenses ocupando la mitad occidental, o mediante algún acuerdo de cobertura. Siempre que estemos dispuestos a hacer el esfuerzo, Tailandia puede ser una base de roca y no un lecho de arena en el que basar nuestro compromiso político-militar con el sudeste asiático.

En cuanto al resto del Lejano Oriente, el único punto serio de preocupación podría ser Corea del Sur. Pero si dejamos de presionar a los coreanos para que envíen más tropas a Vietnam (los vietnamitas no muestran ningún deseo de fuerzas asiáticas adicionales, ya que eso afrenta su sentido de orgullo), es posible que podamos amortiguar las reacciones de los coreanos a un compromiso en Vietnam del Sur por parte del gobierno. prestación de una mayor asistencia militar y económica. En este sentido, Japón puede desempeñar un papel fundamental ahora que ha logrado relaciones normales con Corea del Sur.

B. Efecto [Página 112] sobre la credibilidad de nuestros compromisos en todo el mundo

Con la excepción de las naciones del área del sudeste asiático, un acuerdo de compromiso en Vietnam del Sur no debería tener un impacto importante en la credibilidad de nuestros compromisos en todo el mundo. Es muy posible que el presidente De Gaulle haga propaganda sobre el pérfido Washington, pero incluso él se verá inhibido por su tan anunciada desaprobación de nuestras actividades en Vietnam del Sur.

El canciller Erhard nos ha dicho en privado que el pueblo de Berlín estaría preocupado por un acuerdo de compromiso en Vietnam del Sur. Pero este no fue un pensamiento original y sospecho que nos estaba diciendo lo que creía que nos gustaría escuchar. Después de todo, la confianza de los berlineses occidentales dependerá más de lo que vean en el lugar que de las noticias de los acontecimientos en la otra mitad del mundo. Tienen mucho que ganar con la prevención de una confrontación entre Oriente y Occidente en otros lugares y con el desarrollo gradual de un espíritu de entente que podría allanar el camino para la reunificación final.

En mi observación, la principal preocupación de nuestros aliados de la OTAN es que nos hemos preocupado demasiado por un área que les parece irrelevante y puede verse tentado a descuidar nuestras responsabilidades en la OTAN. Además, tienen un gran interés en una relación más fácil entre Washington y Moscú.

En general, por lo tanto, se inclinarían a considerar una solución de compromiso en Vietnam del Sur más como una nueva evidencia de la madurez y el juicio estadounidenses que de la pérdida de prestigio de los estadounidenses.

Éstas serían las reacciones más amplias y duraderas de los europeos. A corto plazo, por supuesto, podríamos esperar algunos comentarios de los demás y cierto placer vengativo por parte de los europeos celosos del poder estadounidense. Pero eso sería, en mi opinión, un fenómeno pasajero con el que podríamos vivir sin una angustia sostenida.

En otras partes del mundo, vería pocas implicaciones desagradables para la credibilidad de nuestros compromisos. Sin duda, los comunistas intentarán ganar valor propagandístico en África, pero no puedo creer seriamente que a los africanos les importe demasiado lo que sucede en el sudeste asiático.

Australia y Nueva Zelanda son, por supuesto, casos especiales, ya que se sienten solos en los confines del Pacífico. Sin embargo, incluso su preocupación es mucho mayor por Malasia que por Vietnam del Sur, y el grado de su ansiedad estaría condicionado en gran medida por las expresiones de nuestro apoyo a Malasia.

C. Efecto en nuestra posición de liderazgo mundial

A fin de cuentas, creo que socavaríamos más seriamente la eficacia de nuestro liderazgo mundial si continuamos la guerra y profundizamos nuestra participación que si siguiéramos un curso cuidadosamente trazado hacia una solución de compromiso. A pesar de la cantidad de poderes que, en respuesta a nuestras súplicas, han recibido apoyo verbal de sentimientos de lealtad y dependencia, no podemos ignorar el hecho de que la guerra es muy impopular y que nuestro papel en ella está erosionando perceptiblemente el respeto y la confianza. [Página 113] con la que otras naciones nos miran. No hemos persuadido ni a nuestros amigos ni a nuestros aliados de que nuestra mayor participación es esencial para la defensa de la libertad en la Guerra Fría. Además, cuantos más hombres desplegamos en las selvas de Vietnam del Sur, más contribuimos a la creciente ansiedad y desconfianza del mundo.


El desarrollo económico del sudeste asiático

Esta importante colección de cuatro volúmenes reúne las contribuciones analíticas clave sobre las economías del sudeste asiático, países que en conjunto tienen una población de más de 500 millones de personas.

Este grupo de economías es de interés por varias razones. En primer lugar, presentan una gran diversidad: Singapur tiene uno de los ingresos per cápita más altos del mundo, mientras que varios de los estados del sudeste asiático continental se encuentran entre los más pobres. Brunei es un pequeño sultanato petrolero, mientras que Indonesia es la cuarta nación más grande del mundo. Además, varias de estas economías han estado constantemente entre las más abiertas del mundo, mientras que otras están saliendo de un largo período de aislamiento comercial internacional. En tercer lugar, el grupo incluye un país considerable, Filipinas, que por razones que aún no se conocen bien, ha tenido un rendimiento sistemáticamente inferior al de su potencial. Cuatro de las economías - Indonesia, Malasia, Singapur, Tailandia - crecieron extremadamente rápido en las tres décadas hasta la reciente crisis económica asiática. Por último, la crisis económica asiática de 1997-1998 afectó particularmente a tres de los países: Indonesia, Malasia y Tailandia. Los factores que explican este evento repentino, y en gran parte imprevisto, todavía son poco conocidos.

Esta amplia colección de referencias es una lectura esencial para todos aquellos interesados ​​en el desempeño económico de estas economías.

Contenido:
Volumen I
Agradecimientos
Introducción Hal Hill
PARTE I INTRODUCCION
Un trasfondo histórico
1. H. Myint (1967), "Los países del sudeste asiático que miran hacia adentro y hacia afuera"
2. Anne Booth (1991), "El desarrollo económico del sudeste asiático: 1870–1985"
B Descripción general de los países
3. Romeo M. Bautista y Mario B. Lamberte (1996), "Filipinas: desarrollos y perspectivas económicas"
4. Hal Hill (1994), "The Economy"
5. W.G. Huff (1999), "Desarrollo económico de Singapur: cuatro lecciones y algunas dudas"
6. Robert E.B. Lucas y Donald Verry (1999), "Tendencias económicas nacionales"
7. James Riedel y Bruce Comer (1997), "Transition to a Market Economy in Viet Nam"
8. Peter G. Warr (1993), "The Thai Economy"
PARTE II MACROECONOMÍA Y ECONOMÍA INTERNACIONAL
A Resultados e instrumentos de política
9. W. Max Corden (1996), "Pragmatic Orthodoxy: Macroeconomic Policies in Seven East Asian Economies"
10. Ross H. McLeod (1997), "Explaining Chronic Inflation in Indonesia"
B Política de tipo de cambio
11. Ross Garnaut (1999), "Exchange Rates in the East Asian Crisis"
12. Stephen Grenville y David Gruen (1999), "Capital Flows and Exchange Rates"
C Mercados financieros internacionales
13. Gordon de Brouwer (1999), "Capital Flows to East Asia: The Facts"
14. David C. Cole y Betty F. Slade (1999), "The Crisis and Financial Sector Reform"
D Política fiscal
15. Mukul G. Asher, Ismail Muhd ​​Salleh y Datuk Kamal Salih (1994), "Tax Reform in Malaysia: Trends and Options"
16. Malcolm Gillis (1994), "Reforma fiscal de Indonesia, 1985-1990"
E Ahorro interno y deuda externa
17. Eli M. Remolona, ​​Mahar Mangahas y Filologo Pante, Jr. (1986), "Foreign Debt, Balance of Payments, and the Economic Crisis of the Philippines in 1983-1984"
18. Steven Radelet (1995) "Deuda externa de Indonesia: ¿Hacia una crisis o financiando el crecimiento sostenible?"
19. Ross H. McLeod (1996), "Indonesian Foreign Debt: A Comment" y Steven Radelet (1996), "Indonesian Foreign Debt: A Reply"
20. Frank Harrigan (1998), "Asian Saving: Theory, Evidence, and Policy"
Cooperación económica de la ASEAN
21. Chia Siow Yue (1996), "The Deepening and Widening of ASEAN"
Índice de nombres

Volumen II
Agradecimientos
Una introducción del editor a los cuatro volúmenes aparece en el Volumen I
PARTE III EXPLICACIONES
Un crecimiento
1. Helen Hughes (1995), "¿Por qué han liderado el desarrollo económico los países de Asia oriental?"
2. Banco Asiático de Desarrollo (1997), extracto de "Economic Growth and Transformation"
B La Crisis
3. Prema-chandra Athukorala (2000), "Capital Account Regimes, Crisis, and Adjustment in Malaysia"
4. Hal Hill (2000), ‘Indonesia: The Strange and Sudden Death of a Tiger Economy’
5. Joseph Y. Lim (1998), "The Philippines and the East Asian Economic Turmoil"
6. Steven Radelet y Jeffrey D. Sachs (1998), "The East Asian Financial Crisis: Diagnosis, Remedies, Prospects"
7. Peter G. Warr (1999), "What Happened to Thailand?"
PARTE IV CUESTIONES SOCIALES Y DISTRIBUCIONALES
Pobreza y desigualdad
8. Arsenio M. Balisacan (1995), "Anatomía de la pobreza durante el ajuste: el caso de Filipinas"
9. Anne Booth (2000), "El impacto de la crisis de Indonesia en el bienestar: ¿Qué sabemos dos años después?"
10. Medhi Krongkaew (1994), "Income Distribution in East Asian Developing Countries: An Update"
11. Martin Ravallion y Monika Huppi (1991), "Midiendo los cambios en la pobreza: un estudio de caso metodológico de Indonesia durante un período de ajuste"
B Mercados laborales y recursos humanos
12. Prema-chandra Athukorala y Jayant Menon (1999) "Orientación hacia el exterior y desarrollo económico en Malasia"
13. Anne Booth (1999), "Educación y desarrollo económico en el sudeste asiático: mitos y realidades"
14. Sirilaksana Khoman (1995), "Thailand's Industrialization: Implications for Health, Education, and Science and Technology"
15. Chris Manning (1994), "What Has Happened to Wages in the New Order?"
16. Chris Manning (1999), "Labor Markets in the ASEAN-4 and the NIEs"
C Demografía
17. Gavin W. Jones (1999), "The Population of South-East Asia"
D Problemas ambientales
18. Harold Brookfield (1993), "The Dimensions of Environmental Change and Management in the South-East Asian Region"
19. Ian Coxhead (2000), "Consequences of a Food Security Strategy for Economic Welfare, Income Distribution and Land Degradation: The Philippine Case"
20. Thomas P. Tomich, Meine van Noordwijk, Stephen A. Vosti y Julie Witcover (1998), "Desarrollo agrícola con conservación de la selva tropical: métodos para buscar las mejores alternativas para la tala y quema, con aplicaciones en Brasil e Indonesia"
21. Jeffrey R. Vincent y Rozali Mohamed Ali con Chang Yii Tan, Jahara Yahaya, Khalid Abdul Rahim, Lim Teck Ghee, Anke Sofia Meyer, Mohd. Shahwahid Haji Othman and G. Sivalingam, (1997), ‘Conclusions’
E Regional Development
22. Hal Hill (1997), ‘Regional Development in Southeast Asia: The Challenges of Subnational Diversity’
23. M. Govinda Rao (2000), ‘Fiscal Decentralization in Vietnam: Emerging Issues’
Name Index


At Clark Air Base in the Philippines, Ghosts of U.S. Power

Clark Air Base and Subic Bay were symbols of America’s global might. Then the Cold War ended. Mt. Pinatubo erupted. They closed. Now China is the unassailable power in these seas.

Donald Kirk

Bullit Marquez/AP

CLARK FREEPORT, Philippines—The tarnished carcasses of old fighter planes litter the landscape here, relics of what once was the biggest American air base outside the United States. In the Cold War days, combat aircraft and transports would take off in their hundreds, heading for targets from the Middle East to Vietnam to Korea. But these days, as new Cold Wars loom on the horizon with Russia and especially China, this historic former base is a symbol of emptiness in American defense policy.

The storied parade ground is still here, an expanse of greensward over which generals once presided as the base grew from an old Spanish cavalry post in 1898 to a symbol of global U.S. power.

As tremors in mid-June 1991 shook Mount Pinatubo, looming ominously 10 miles to the west, a U.S. Geological Survey team warned of one of history’s most dramatic volcanic blasts. The American commander, Air Force Major General William Studer, ordered the withdrawal of all 14,500 troops and civilians along with almost all the planes two days before the first of 42 eruptions in three days coughed up a firestorm of lava, mud and dust.

The Americans would never return—but not because the base, covered by ash and volcanic mud was beyond repair. The reason was rejection three months later of a new bases treaty by a Philippine senate eager to defy the “imperial power” that had ruled the Philippines as successor to the Spanish until the Japanese in 1942 inflicted one of the most humiliating defeats in U.S. military history.

True, the Americans, having recovered the country in terrible battles with the Japanese in 1945, granted independence to the Philippines in 1946, appropriately on July 4. But over the years Philippine “nationalists,” as they called themselves, resented the close ties between the Americans and Philippine leaders, notably the long-ruling Ferdinand Marcos, deposed in 1986 in a bloodless “People Power” revolution. In 1991 the senate president, Jovito Salonga, proudly cast the deciding ballot as the senate spurned the treaty, 12 to 11, a triumph recounted by Salonga in his book, The Senate that Said No.

The Americans were gone for good—and not only from Clark but from Subic Bay, their biggest overseas naval base, on the other side of Pinatubo, 47 miles southwest in the South China Sea.

Today, the Chinese Communist Party is claiming more of those waters as its own. And this place that is now a tawdry Philippine Air Force base is a sad symbol of misplaced nationalism at a time when officials in Manila watch with consternation as Beijing marauds.

China purports to rule virtually all the South China Sea, menacing Philippine forces still clinging to tiny enclaves in the Spratly Islands where the Chinese have built an air strip and facilities for warships. As if that weren’t enough, Chinese boats, buoys and a floating chain keep Philippine fishermen from the fish-rich Scarborough Shoal, long claimed by the Philippines, 165 miles west of Subic.

President Rodrigo Duterte, best known for his brutal crackdown on drug dealers and users, has been trying to curry favor with China’s President Xi Jinping, whom he saw last week on his fifth trip to Beijing since his election three years ago.

Talk of a revival of the old relationship between the U.S. and the Philippines, still bound by a mutual defense treaty with the United States dating from 1951, has faded since Duterte stopped American warships from paying courtesy calls at Subic. Several thousand U.S. and Philippine troops do stage annual Balikatan—“shoulder to shoulder”—exercises but stay clear of the Chinese, a force the Americans are in no position to challenge without their historic bases.

Reminders of a bygone era are visible around the Clark Freeport in the form of old buildings that once served the Americans. Some are hollow shells, others rebuilt after a wave of looting in which Filipinos, with the connivance of high-ranking military officers, stripped the base of just about anything that might be sold on the open market, including copper wiring, pipes, and plumbing, as well as weapons and expensive electronic gadgetry. That era of massive thievery, an epidemic that officials prefer not to discuss, appears forgotten while planners welcome new investment, and headlines proclaim the dangers posed by the Chinese.

The contrast between old and new times is nowhere so clear as in the transition of Clark Field from a strategic military base to a civilian airport. The Philippine Air Force, reduced to a handful of helicopters, old transports and jet trainers, manages only occasional flights off a single strip serving a dozen airliners packed with hard-charging passengers in pursuit of all the fun on offer at both Clark and in adjacent Angeles City.

“We say there’s not just life after the bases,” says Noel Tulabut, communications manager of the Clark Development Corporation, “There’s new life, period.” That includes factories and shops on the base, two 18-hole and two 9-hole golf courses and four casinos.

In a society said to have emerged from 400 years in a convent and 50 years in Hollywood, beyond the guarded entries to Clark the city of Angeles throbs to the beat of one of Asia’s most raucous, wide-open entertainment districts.

Young women, clad in brief but not overly revealing attire, as required by law, prance and dance on stages while still more women saunter up and down Fields Avenue and nearby streets ogled by men from around the world. Lingerie shops and massage parlors are interspersed among the nightclubs while drugs are available on back streets and narrow alleys despite Duterte’s war on dealers, said to have cost 10,000 lives in police raids and vengeance killings.

U.S. military people who once lit up “the red light district,” as it’s widely known, may no longer be around, but greying retirees, most of them living with Filipinas, hang out in the bars and clubs. Some of them congregate at Margarita Station, a legendary restaurant and pool hall run by a retired U.S. air force officer near what was once the main gate to the former base.

Old-timers at Margarita Station complain authorities are imposing new rules for the gaudy clubs, but visitors from South Korea and other Asian countries, plus Europe, Australia and the U.S., keep the place humming. The district flourishes decades after American GIs crowded the strip, rivalled only by the wild nightclubs of Olongapo by Subic Bay, a 90-minute drive to the west.

These days the goal is “to make Clark the main airport for the Philippines,” says Augusto Sanchez at the Clark International Airport Corporation. By the time Duterte steps down when his six-year term ends in 2022, says Sanchez, “a whole new infrastructure will be in place, all part of the Clark Freeport managed by the Clark Development Corporation.”

Now the most numerous visitors to Clark are Koreans, who fill the flights from South Korea in pursuit of all Clark and Angeles City have to offer. The three G’s of golf, gambling and girls lure so many visitors that the airport is adding another terminal and two more strips.

After all that’s done, maybe by next year, Clark should be poised to surpass Manila’s Ninoy Aquino International Airport as the Philippines’ main gateway. Befitting its rising stature, it’s even getting a new name, Lipad, which means “fly” in Tagalog and also is the acronym for Luzon International Premier Airport Development—Luzon being the name of the Philippines’ main island.

If Clark is already a center for business plus entertainment, what’s left of the Philippine Air Force shows the futility of standing up to Chinese claims to the entire South China Sea.

The weakness of the Philippines militarily was evident in the rhetoric of the Philippines foreign affairs secretary, Teodoro Locsin Jr., as he protested the encroachment of a Chinese vessel among Philippine islands far to the south.

“Fire diplomatic protests over the Chinese warship,” Locsin inveighed before an indignant Philippine senate committee. “Drop the diplomatic crap. Say it is ours, period. Say they are trespassing.”

Sure, as if the big talk would have the slightest impact on the Chinese, building new bases of their own on the Spratly Islands in defiance of claims by not only the Philippines but also Vietnam, Malaysia and even the small sultanate of Brunei, on the southern fringe of the sea.

Such remarks appear all the more absurd considering that President Duterte has assiduously cozied up to China. He’s repeatedly implied that China may be a more reliable friend than the U.S. as a result of the withdrawal of U.S. forces in 1991 and 1992 from Clark and Subic

Duterte, sensitive to criticism that he’s been overly friendly to Beijing, believes the latter-day Americans simply won’t do much, if anything, to defend the Philippines in a showdown. In a commentary dripping with sarcasm he told a local TV audience, “I would like America to gather all their Seventh Fleet in front of China.” Were that to happen, he said, “I will join them.”

More seriously, in Beijing last week, Duterte raised the issue of Chinese poaching in Philippine waters with President Xi—and even dared to say a ruling in 2016 by a U.N.-backed panel in The Hague rejecting China’s claim to sovereignty over the entire South China Sea was “binding,” not subject to appeal.

Good luck with that. Xi brushed aside Duterte’s claim, restating the oft-repeated Chinese position that the panel has no jurisdiction over anything China does. Rather, said the New China News Agency, reporting not a word about the ruling, the two preferred to “set aside disputes, eliminate external interference, and concentrate on conducting cooperation, making pragmatic efforts and seeking development.”

For Duterte, the payoff might lie in a deal for sharing the bounty of the sea, perhaps agreeing to a code of conduct for all competing claimants. But there’s a lot more at stake than fishing rights.

“I’m most interested in the extraction of the natural resources,” oil and natural gas, Duterte told reporters. In another rhetorical flourish, a spokesperson said bravely, “Either we get a compliance in a friendly manner or we enforce it in an unfriendly manner.”

In fact, the weakness of the Philippine armed forces is manifest. Its 170,000 troops have to defend the country’s 8,000 or so islands against not only external threats but also twin Muslim and communist revolts.

Among Duterte’s foes is the country’s vice president, Leni Robredo, a lawyer whose husband, a former cabinet minister, died in a plane crash seven years ago. The winner in a separate vote for vice president in the 2016 elections, Robredo accuses Duterte of “selling out” to China.

“The president has made a lot of statements which give a sense we are acquiescing to what China wants,” she said in an interview with Bloomberg. “We might wake up one day, and many of our territories are no longer ours.”

At Clark, such dire verbiage causes little concern. The civilian airport here passed a milestone of two million passengers in the first half of this year, and Texas Instruments and Samsung Electronics spin out semiconductors and other electronic products inside the zone. Three hours from Manila by a congested expressway and teeming city streets, the airport will in a few years be connected by a railroad, bringing it within an hour of the swarming capital.

Robert Brady, a pilot for FedEx who spent five years living on Clark while his father was based here in the 1970s, recalls the good old days with mixed feelings. “There used to be houses here,” he says, taking pictures by the old parade ground in between flights. “My old house was destroyed.” But he’s hopeful about the future: “The base is looking better. I wish them well. The Koreans are investing. The Koreans are everything.”

As for the danger posed by the Chinese in the South China Sea, that’s a bad dream on a distant horizon. In Air Force City, a corner of the sprawling former base still dedicated to the armed forces, decrepit cement barracks still show signs of the damage inflicted by Pinatubo’s cinder and ash. On the grass outside, signs warn, “Watch Out for Low-Flying Golf Balls,” nothing about enemy planes or missiles.


Ordering Power

This book has been cited by the following publications. This list is generated based on data provided by CrossRef.
  • Publisher: Cambridge University Press
  • Online publication date: June 2012
  • Print publication year: 2010
  • Online ISBN: 9780511760891
  • DOI: https://doi.org/10.1017/CBO9780511760891
  • Series: Cambridge Studies in Comparative Politics
  • Subjects: Politics and International Relations, Comparative Politics

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Book description

Like the postcolonial world more generally, Southeast Asia exhibits tremendous variation in state capacity and authoritarian durability. Ordering Power draws on theoretical insights dating back to Thomas Hobbes to develop a unified framework for explaining both of these political outcomes. States are especially strong and dictatorships especially durable when they have their origins in 'protection pacts': broad elite coalitions unified by shared support for heightened state power and tightened authoritarian controls as bulwarks against especially threatening and challenging types of contentious politics. These coalitions provide the elite collective action underpinning strong states, robust ruling parties, cohesive militaries, and durable authoritarian regimes - all at the same time. Comparative-historical analysis of seven Southeast Asian countries (Burma, Indonesia, Malaysia, the Philippines, Singapore, South Vietnam, and Thailand) reveals that subtly divergent patterns of contentious politics after World War II provide the best explanation for the dramatic divergence in Southeast Asia's contemporary states and regimes.

Reviews

‘Three cheers for Dan Slater! One for showing that elite opposition to democracy has taken quite different forms in Southeast Asia. Another for revealing how different kinds of counterrevolutionary politics have been a response to different types of political challenges. And the third for demonstrating how comparative-historical analysis can brightly illuminate just these kinds of large and consequential processes. All serious students of state formation and democratization will want to read Ordering Power.’

Jeff Goodwin - New York University

‘Ordering Power is one of the most important books on either political regimes or state-building to be published in the last two decades. Though focused on Southeast Asia, the book will be required reading for all students of democratization and state-building. Slater brings the state back into contemporary regime analyses, showing why state infrastructural power is critical to authoritarian stability. Based on impressive historical analysis, the book explores the roots of state power in Southeast Asia. Whereas much previous work on state-building focused on external military conflict, the book shows how internal conflict - and specifically, early periods of mass mobilization and communal conflict - may induce elites to enter a protection pact that can serve as a foundation for long-term authoritarian stability. Of the many recent studies of the sources of authoritarian stability, I find Ordering Power to be most compelling.’

Steven Levitsky - Harvard University

‘Ordering Power tackles big questions in a powerful and nuanced way, connecting to a broad range of important debates. Dan Slater has produced an extremely powerful and important book that will be of considerable interest to a wide-ranging audience in the social sciences, history, and Southeast Asian studies.’

T. J. Pempel - University of California, Berkeley

‘With the publication of Ordering Power, Dan Slater has demonstrated with impressive skill and sophistication the importance of social forces and conflicts for underpinning authoritarian rule, in Southeast Asia and beyond, as well as the broader intellectual promise of an approach to comparative politics rooted in the tradition of comparative historical sociology. Slater has singlehandedly raised the standards - and the stakes - of cross-national comparative analysis of Southeast Asian politics. It is to be hoped that serious scholars of the region will rise to the challenge of engaging with his work.’


What happened to the Philippines, Thailand and Malaysia in c. 1975 and c.1990? - Historia

"No event in American history is more misunderstood than the Vietnam War. It was misreported then, and it is misremembered now. Rarely have so many people been so wrong about so much. Never have the consequences of their misunderstanding been so tragic." [Nixon]

The Vietnam War has been the subject of thousands of newspaper and magazine articles, hundreds of books, and scores of movies and television documentaries. The great majority of these efforts have erroneously portrayed many myths about the Vietnam War as being facts. [Nixon]

Myth: Most American soldiers were addicted to drugs, guilt-ridden about their role in the war, and deliberately used cruel and inhumane tactics.

91% of Vietnam Veterans say they are glad they served [Westmoreland]

74% said they would serve again even knowing the outcome [Westmoreland]

There is no difference in drug usage between Vietnam Veterans and non veterans of the same age group (from a Veterans Administration study) [Westmoreland]

Isolated atrocities committed by American soldiers produced torrents of outrage from antiwar critics and the news media while Communist atrocities were so common that they received hardly any attention at all. The United States sought to minimize and prevent attacks on civilians while North Vietnam made attacks on civilians a centerpiece of its strategy. Americans who deliberately killed civilians received prison sentences while Communists who did so received commendations. From 1957 to 1973, the National Liberation Front assassinated 36,725 South Vietnamese and abducted another 58,499. The death squads focused on leaders at the village level and on anyone who improved the lives of the peasants such as medical personnel, social workers, and schoolteachers. [Nixon] Atrocities - every war has atrocities. War is brutal and not fair. Innocent people get killed.

Vietnam Veterans are less likely to be in prison - only 1/2 of one percent of Vietnam Veterans have been jailed for crimes. [Westmoreland]

97% were discharged under honorable conditions the same percentage of honorable discharges as ten years prior to Vietnam [Westmoreland]

85% of Vietnam Veterans made a successful transition to civilian life. [McCaffrey]

Vietnam veterans' personal income exceeds that of our non-veteran age group by more than 18 percent. [McCaffrey]

Vietnam veterans have a lower unemployment rate than our non-vet age group. [McCaffrey]

87% of the American people hold Vietnam Vets in high esteem. [McCaffrey]

Myth: Most Vietnam veterans were drafted.

2/3 of the men who served in Vietnam were volunteers. 2/3 of the men who served in World War II were drafted. [Westmoreland] Approximately 70% of those killed were volunteers. [McCaffrey] Many men volunteered for the draft so even some of the draftees were actually volunteers.

Myth: The media have reported that suicides among Vietnam veterans range from 50,000 to 100,000 - 6 to 11 times the non-Vietnam veteran population.

Mortality studies show that 9,000 is a better estimate. "The CDC Vietnam Experience Study Mortality Assessment showed that during the first 5 years after discharge, deaths from suicide were 1.7 times more likely among Vietnam veterans than non-Vietnam veterans. After that initial post-service period, Vietnam veterans were no more likely to die from suicide than non-Vietnam veterans. In fact, after the 5-year post-service period, the rate of suicides is less in the Vietnam veterans' group." [Houk]

Myth: A disproportionate number of blacks were killed in the Vietnam War.

86% of the men who died in Vietnam were Caucasians, 12.5% were black, 1.2% were other races. (CACF and Westmoreland)

Sociologists Charles C. Moskos and John Sibley Butler, in their recently published book "All That We Can Be," said they analyzed the claim that blacks were used like cannon fodder during Vietnam "and can report definitely that this charge is untrue. Black fatalities amounted to 12 percent of all Americans killed in Southeast Asia - a figure proportional to the number of blacks in the U.S. population at the time and slightly lower than the proportion of blacks in the Army at the close of the war." [All That We Can Be]

Myth: The war was fought largely by the poor and uneducated.

Servicemen who went to Vietnam from well-to-do areas had a slightly elevated risk of dying because they were more likely to be pilots or infantry officers.

Vietnam Veterans were the best educated forces our nation had ever sent into combat. 79% had a high school education or better. [McCaffrey]

Myth: The domino theory was proved false.

The domino theory was accurate. The ASEAN (Association of Southeast Asian Nations) countries, Philippines, Indonesia, Malaysia, Singapore and Thailand stayed free of Communism because of the U.S. commitment to Vietnam. The Indonesians threw the Soviets out in 1966 because of America's commitment in Vietnam. Without that commitment, Communism would have swept all the way to the Malacca Straits that is south of Singapore and of great strategic importance to the free world. If you ask people who live in these countries that won the war in Vietnam, they have a different opinion from the American news media. The Vietnam War was the turning point for Communism. [Westmoreland]

Democracy Catching On - In the wake of the Cold War, democracies are flourishing, with 179 of the world's 192 sovereign states (93%) now electing their legislators, according to the Geneva-based Inter-Parliamentary Union. In the last decade, 69 nations have held multi-party elections for the first time in their histories. Three of the five newest democracies are former Soviet republics: Belarus (where elections were first held in November 1995), Armenia (July 1995) and Kyrgyzstan (February 1995). And two are in Africa: Tanzania (October 1995) and Guinea (June 1995). [Parade Magazine]

Myth: The fighting in Vietnam was not as intense as in World War II.

The average infantryman in the South Pacific during World War II saw about 40 days of combat in four years. The average infantryman in Vietnam saw about 240 days of combat in one year thanks to the mobility of the helicopter.

One out of every 10 Americans who served in Vietnam was a casualty. 58,169 were killed and 304,000 wounded out of 2.59 million who served. Although the percent who died is similar to other wars, amputations or crippling wounds were 300 percent higher than in World War II. 75,000 Vietnam veterans are severely disabled. [McCaffrey]

MEDEVAC helicopters flew nearly 500,000 missions. Over 900,000 patients were airlifted (nearly half were American). The average time lapse between wounding to hospitalization was less than one hour. As a result, less than one percent of all Americans wounded who survived the first 24 hours died. [VHPA 1993]

The helicopter provided unprecedented mobility. Without the helicopter it would have taken three times as many troops to secure the 800 mile border with Cambodia and Laos (the politicians thought the Geneva Conventions of 1954 and the Geneva Accords or 1962 would secure the border) [Westmoreland]

Approximately 12,000 helicopters saw action in Vietnam (all services). [VHPA databases]

Army UH-1's totaled 9,713,762 flight hours in Vietnam between October 1966 and the end of American involvement in early 1973. [VHPA databases]

Army AH-1G's totaled 1,110,716 flight hours in Vietnam. [VHPA databases]

We believe that the Huey along with the Huey Cobra have more combat flight time than any other aircraft in the history of warfare assuming you count actual hostile fire exposure versus battle area exposure. As an example, heavy bombers during World War II most often flew missions lasting many hours with only 10 to 20 minutes of that time exposed to hostile fire. Helicopters in Vietnam seldom flew above 1,500 feet which is traffic pattern altitude for bombers and were always exposed to hostile fire even in their base camps.


Myth: Air America, the airline operated by the CIA in Southeast Asia, and its pilots were involved in drug trafficking.

The 1990 unsuccessful movie "Air America" helped to establish the myth of a connection between Air America, the CIA, and the Laotian drug trade. The movie and a book the movie was based on contend that the CIA condoned a drug trade conducted by a Laotian client both agree that Air America provided the essential transportation for the trade and both view the pilots with sympathetic understanding. American-owned airlines never knowingly transported opium in or out of Laos, nor did their American pilots ever profit from its transport. Yet undoubtedly every plane in Laos carried opium at some time, unknown to the pilot and his superiors. For more information see http://www.air-america.org

Facts about the fall of Saigon

Myth: The American military was running for their lives during the fall of Saigon in April 1975.
The picture of a Huey helicopter evacuating people from the top of what was billed as being the U.S. Embassy in Saigon during the last week of April 1975 during the fall of Saigon helped to establish this myth.

This famous picture is the property of UPI Corbus-Bettman Photo Agency. It is one of 42 pictures of this helicopter that UPI photographer, Hubert Van Es took on 29 April 1975 from UPI's offices on the top floor of the Saigon Hotel which was several blocks from the Pittman Apartments. [People]

Here are some facts to clear up that poor job of reporting by the news media.

It was a "civilian" (Air America) Huey not Army or Marines.

It was NOT the U.S. Embassy. The building is the Pittman Apartments, a 10 story building where the CIA station chief and many of his officers lived, located at 22 Ly Tu Trong St. The U.S. Embassy and its helipad were much larger. The platform is the top of the elevator shaft for the building and was not designed as a helipad. [People]

The evacuees were Vietnamese not American military. Two high ranking Vietnamese where among those taken that day to Tan Son Nhut airport, General Tran Van Don and the head of the secret police Tran Kim Tuyen. Both immigrated to Europe and both have since died. [People]

The person who can be seen aiding the refugees was CIA operations officer, Mr. O.B. Harnage, who is now retired in Arizona. The pilots who were flying this helicopter, tail number N4 7004, were Bob Caron who lives in Florida and Jack "Pogo" Hunter who died in 1997. [People]

Myth: Kim Phuc, the little nine year old Vietnamese girl running naked from the napalm strike near Trang Bang on 8 June 1972, was burned by Americans bombing Trang Bang.

No American had involvement in this incident near Trang Bang that burned Phan Thi Kim Phuc. The planes doing the bombing near the village were VNAF (Vietnam Air Force) and were being flown by Vietnamese pilots in support of South Vietnamese troops on the ground. The Vietnamese pilot who dropped the napalm in error is currently living in the United States. Even the AP photographer, Nick Ut, who took the picture was Vietnamese. The incident in the photo took place on the second day of a three day battle between the North Vietnamese Army (NVA) who occupied the village of Trang Bang and the ARVN (Army of the Republic of Vietnam) who were trying to force the NVA out of the village. Recent reports in the news media that an American commander ordered the air strike that burned Kim Phuc are incorrect. There were no Americans involved in any capacity. "We (Americans) had nothing to do with controlling VNAF," according to Lieutenant General (Ret) James F. Hollingsworth, the Commanding General of TRAC at that time. Also, it has been incorrectly reported that two of Kim Phuc's brothers were killed in this incident. They were Kim's cousins not her brothers.

Myth: The United States lost the war in Vietnam.

The American military was not defeated in Vietnam. The American military did not lose a battle of any consequence. From a military standpoint, it was almost an unprecedented performance. (Westmoreland quoting Douglas Pike, a professor at the University of California, Berkley a renowned expert on the Vietnam War) [Westmoreland] This included Tet 68, which was a major military defeat for the VC and NVA.


THE UNITED STATES DID NOT LOSE THE WAR IN VIETNAM, THE SOUTH VIETNAMESE DID after the U.S. Congress cut off funding. The South Vietnamese ran out of fuel, ammunition and other supplies because of a lack of support from Congress while the North Vietnamese were very well supplied by China and the Soviet Union.

Facts about the end of the war:

The fall of Saigon happened 30 April 1975, two years AFTER the American military left Vietnam. The last American troops departed in their entirety 29 March 1973. How could we lose a war we had already stopped fighting? We fought to an agreed stalemate. The peace settlement was signed in Paris on 27 January 1973. It called for release of all U.S. prisoners, withdrawal of U.S. forces, limitation of both sides' forces inside South Vietnam and a commitment to peaceful reunification. [1996 Information Please Almanac]

The 140,000 evacuees in April 1975 during the fall of Saigon consisted almost entirely of civilians and Vietnamese military, NOT American military running for their lives. [1996 Information Please Almanac]

There were almost twice as many casualties in Southeast Asia (primarily Cambodia) the first two years after the fall of Saigon in 1975 then there were during the ten years the U.S. was involved in Vietnam. [1996 Information Please Almanac]

POW-MIA Issue (unaccounted-for versus missing in action)

Politics & People , On Vietnam, Clinton Should Follow a Hero's Advice, contained this quote about Vietnam, there has been "the most extensive accounting in the history of human warfare" of those missing in action. While there are still officially more than 2,200 cases, there now are only 55 incidents of American servicemen who were last seen alive but aren't accounted for. By contrast, there still are 78,000 unaccounted-for Americans from World War II and 8,100 from the Korean conflict.
"The problem is that those who think the Vietnamese haven't cooperated sufficiently think there is some central repository with answers to all the lingering questions," notes Gen. John Vessey, the former chairman of the Joint Chiefs of Staff and the Reagan and Bush administration's designated representative in MIA negotiations. "In all the years we've been working on this we have found that's not the case." [The Wall Street Journal]

More realities about war: Post Traumatic Stress Disorder (PTSD) - it was not invented or unique to Vietnam Veterans. It was called "shell shock" and other names in previous wars. An automobile accident or other traumatic event also can cause it. It does not have to be war related. The Vietnam War helped medical progress in this area.

Myth: Agent Orange poisoned millions of Vietnam veterans.

Over the ten years of the war, Operation Ranch Hand sprayed about eleven million gallons of Agent Orange on the South Vietnamese landscape. (the herbicide was called "orange" in Vietnam, not Agent Orange. That sinister-sounding term was coined after the war) Orange was sprayed at three gallons per acre that was the equivalent of .009 of an ounce per square foot. When sprayed on dense jungle foliage, less that 6 percent ever reached the ground. Ground troops typically did not enter a sprayed area until four to six weeks after being sprayed. Most Agent Orange contained .0002 of 1 percent of dioxin. Scientific research has shown that dioxin degrades in sunlight after 48 to 72 hours therefore, troops exposure to dioxin was infinitesimal. [Burkett]

Restraining the military in Vietnam in hindsight probably prevented a nuclear war with China or Russia. The Vietnam War was shortly after China got involved in the Korean war, the time of the Cuban missile crisis, Soviet aggression in Eastern Europe and the proliferation of nuclear bombs. In all, a very scary time for our country.

[Nixon] No More Vietnams by Richard Nixon

[Parade Magazine] August 18, 1996 page 10.

[CACF] (Combat Area Casualty File) November 1993. (The CACF is the basis for the Vietnam Veterans Memorial, i.e. The Wall ), Center for Electronic Records, National Archives, Washington, DC

[All That We Can Be] All That We Can Be by Charles C. Moskos and John Sibley Butler

[Westmoreland] Speech by General William C. Westmoreland before the Third Annual Reunion of the Vietnam Helicopter Pilots Association (VHPA) at the Washington, DC Hilton Hotel on July 5th, 1986 (reproduced in a Vietnam Helicopter Pilots Association Historical Reference Directory Volume 2A )

[McCaffrey] Speech by Lt. Gen. Barry R. McCaffrey , (reproduced in the Pentagram , June 4, 1993) assistant to the Chairman of the Joint Chiefs of Staff, to Vietnam veterans and visitors gathered at "The Wall", Memorial Day 1993.

[Houk] Testimony by Dr. Houk, Oversight on Post-Traumatic Stress Disorder, 14 July 1988 page 17, Hearing before the Committee on Veterans' Affairs United States Senate one hundredth Congress second session. Also "Estimating the Number of Suicides Among Vietnam Veterans" (Am J Psychiatry 147, 6 June 1990 pages 772-776)

[The Wall Street Journal] The Wall Street Journal , 1 June 1996 page A15.

[VHPA 1993] Vietnam Helicopter Pilots Association 1993 Membership Directory page 130.

[VHPA Databases] Vietnam Helicopter Pilots Association Databases .

[1996 Information Please Almanac] 1995 Information Please Almanac Atlas & Yearbook 49th edition, Houghton Mifflin Company, Boston & New York 1996, pages 117, 161 and 292.


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